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Entrevista al ministro de Ambiente y Energía, Edgar Gutiérrez:

Cómo pretende Costa Rica llegar a 2021 con una matriz energética 100% renovable




   

Costa Rica ha sido pionera en materia eléctrica dentro de América Latina. En 1884, cuando dos hombres lograron prender 25 lámparas gracias a una pequeña central hídrica artesanal, San José fue una de las primeras ciudades de Latinoamérica en iluminar sus calles con electricidad. Hoy la apuesta es convertir al país en el primero de la región que tenga una matriz energética 100% renovable para 2021. Y todo apunta a que está bien encaminado.

En los más de 85 días que van de este año, en plena temporada seca del país caribeño, no se ha activado ni una sola planta térmica -donde se utilizan combustibles fósiles- gracias a que los principales embalses que alimentan las hidroeléctricas han mantenido niveles superiores a los proyectados.

Si bien en 2013 las centrales hídricas tenían una participación del 67% en la matriz eléctrica, el ministro de Ambiente y Energía de Costa Rica, Edgar Gutiérrez, asegura a "El Mercurio" que su país pretende alcanzar una "diversificación importante, basada en fuentes renovables".

El gobierno espera que con la entrada en funcionamiento de dos nuevas plantas hidroeléctricas, la generación de energía proveniente de este tipo de centrales aumente a un 75% en los próximos dos años. "Pero queremos incorporar de forma sistemática la eólica, la solar, la geotérmica y la biomasa", que ya tienen una pequeña contribución en el sistema, dice el ministro en una entrevista.

De acuerdo con el Instituto Costarricense de Electricidad, la cobertura eléctrica alcanza actualmente el 99,43% de los hogares del país y al menos el 93% de la matriz provendrá de fuentes renovables en 2015, principalmente hídricas, geotérmicas, eólicas, de biomasa y solares.

Las proyecciones se convierten en motivo de orgullo luego que la Corriente de El Niño le jugara una mala pasada a Costa Rica. La fuerte sequía que provocó entre 2011 y 2014 obligó al Estado a recurrir a las centrales térmicas, las que en 2013 generaron el 15% de la energía, cuando la participación histórica del carbón había sido inferior al 10%, sostiene Gutiérrez.

La quema del combustible significó aumentar, a la vez, las emisiones de carbono del país, cuya meta en 2021 la carbononeutralidad. Esto no significa que los "ticos" dejen de emitir gases de efecto invernadero, pero sí que estos serían reducidos y compensados, y que el balance neto de los gases emitidos a la atmósfera sería igual a cero.

Un importante avance en este sentido es que el territorio costarricense tiene un 52% de cobertura forestal, mientras que en 1980 era de casi un 30%, explica el ministro, y agrega que la meta es llegar al 60% en seis años.

Pero si hay algo que tiene claro el gobierno de Luis Guillermo Solís es que su ambicioso proyecto verde podría fracasar rápidamente si es que corre el riesgo de seguir dependiendo de las lluvias que nutren los embalses.

"La planta que entrará en funcionamiento en 2016 está ubicada en la zona Caribe, la que, de acuerdo con los escenarios de cambio climático, va a tener excesos de lluvias. El problema es en la vertiente Pacífica, donde tenemos la represa en Arenal, que se nutre de las aguas del Caribe y del Pacífico, y podría estar impactada por años de sequía", dice Gutiérrez.

Los nuevos proyectos

Una planta eólica -de inversión privada- acaba de empezar a funcionar, así como otras dos plantas geotérmicas se incorporarán próximamente al sistema, de manera que se espera que estos dos tipos de fuentes incrementen la participación que tenían en 2013, de 5% y 15%, respectivamente.

En tanto, el ministro asegura que se pretende destinar un porcentaje de la capacidad de generación de las hidroeléctricas para respaldar el sistema en caso de que otras fuentes de energía no estén funcionando.

"La energía solar y la energía eólica son intermitentes. Queremos tener una gran capacidad de resiliencia, que es la que nos van a dar las represas. Nos garantizarán un respaldo barato de la generación eléctrica", sostiene.

Actualmente, los proyectos hidroeléctricos han sido principalmente desarrollados con préstamos solicitados por el Estado. Si bien en el pasado se llevaron a cabo inversiones eléctricas público-privadas y aún hay participación privada en pequeños proyectos, "la decisión del Estado es de hacer (las megaobras) con préstamos, de tal forma que sean infraestructuras que pertenezcan al pueblo costarricense", dice.

Uno de los desafíos para el actual gobierno es la construcción de una nueva central hidroeléctrica en el suroeste del país, en territorio indígena.

De todas formas, los altos niveles de pobreza y desempleo en la región llevaron a la idea de establecer todo un proyecto de desarrollo, mediante comisiones que trabajen con las localidades. Mientras, se crearon mesas de diálogo con sus habitantes. "No vamos a realizar absolutamente nada hasta que las poblaciones indígenas que tienen autonomía sobre sus territorios estén de acuerdo con desarrollar estos proyectos. Si no los quieren, pues no los quieren".

 



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