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Luis Videgaray, secretario de Relaciones Exteriores mexicano a "El Mercurio":

"Este es un momento de definición en las relaciones entre Estados Unidos y México"




   

El canciller Luis Videgaray tiene en sus manos uno de los mayores desafíos que enfrenta hoy el gobierno de México: defender los intereses del país frente a un gran socio como lo es Estados Unidos, pero que ahora es gobernado por un presidente que ocupa una retórica que "agravia" a los mexicanos.

Videgaray sabe por experiencia que la misión no es fácil. En septiembre del año pasado, cuando Donald Trump aún era candidato, el entonces ministro de Hacienda se vio obligado a renunciar por haber gestionado la visita del empresario estadounidense a México, que tuvo un enorme costo político para el Presidente Enrique Peña Nieto.

Pero el mismo conocimiento directo del entorno de Trump lo traería de regreso al gobierno cuatro meses después, para intentar que no se descarrilen las relaciones bilaterales en uno de los momentos de mayor complejidad en décadas, debido a la eventual construcción de un muro fronterizo y de la modificación del Tratado de Libre de Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés).

"México tiene límites que son claros y que parten de nuestra conciencia como una nación soberana, con una profunda dignidad, y no estamos dispuestos a cruzarlos", comentó en una entrevista con "El Mercurio" sobre el complejo proceso que le espera, en medio de la cumbre entre naciones del Asia Pacífico, esta semana en Viña del Mar.

-Se ha dicho que este es uno de los momentos más tensos en un siglo entre ambos países. ¿Coincide con esta percepción?

"Es un momento de definición, en el que las decisiones y acuerdos que alcancemos con EE.UU. van a definir cómo será nuestra convivencia en Norteamérica en los próximos años y probablemente en las próximas décadas.

México y EE.UU. son dos países cuyos destinos están inevitablemente ligados. No solo por la geografía; compartimos una frontera de más de 3.000 km., que además es cruzada todos los días por más de un millón de personas de manera legal. Estamos unidos también por una gran integración de nuestras sociedades. Y eso no va a cambiar.

Con el gobierno del Presidente Trump tenemos algunas diferencias públicas y notorias, pero también tenemos un muy alto nivel de diálogo, cotidiano, cercano, que habrá de llevarnos a acuerdos. Por una razón simple: EE.UU. es importantísimo para México, pero México también es muy importante para EE.UU. Por lo tanto, nos conviene a ambos llegar a buenos acuerdos, que sean soluciones ganar-ganar. No necesariamente será un proceso corto. Sin duda será complejo, pero México está encarándolo con un espíritu constructivo y al final de cuentas tenemos claros nuestros principios, objetivos y límites, y a eso nos vamos a apegar".

-¿Qué tan probable es que Peña Nieto y Trump reagenden su cita suspendida?

"No hay planes para hacerlo en un futuro inmediato, pero lo que sí está ocurriendo, porque así lo acordaron telefónicamente los presidentes, es que existe un diálogo de alto nivel muy frecuente. Estamos teniendo reuniones prácticamente cada semana, al más alto nivel y así habremos de continuar".

-México ya ha dicho que no negociará sobre el muro y que tampoco recibirá a los deportados de terceros países. ¿De esta forma no se está condenando al fracaso cualquier tipo de diálogo con EE.UU.?

"No. Todo lo contrario. En una negociación uno tiene que tener muy claros sus principios y objetivos específicos, pero también los límites, y hacerlos saber a la contraparte. Estamos negociando de buena fe, de una manera constructiva, absolutamente seria y habremos de llegar a buenos acuerdos.

Pero por supuesto México tiene límites que son claros y que parten de nuestra conciencia como una nación soberana, con una profunda dignidad, y no estamos dispuestos a cruzarlos. Pero encaramos el diálogo de una manera constructiva y muy real. Es un proceso en el que, insisto, existen condiciones para llegar a buenos acuerdos siempre y cuando ambas partes lo encaremos con respeto mutuo y de buena fe".

-Trump ha sido muy duro en sus críticas a México. Pero algunos de sus secretarios han demostrado ser algo más conciliadores. ¿Qué mensaje le han entregado esos funcionarios?

"Lo que nosotros hemos dicho -y es una realidad- es que la retórica tan negativa respecto de México ha generado un agravio. México se siente ofendido y eso indudablemente solo podrá superarse a partir de las acciones concretas y los acuerdos que alcancemos a construir.

El mensaje que hemos recibido de parte de los distintos miembros de la administración de EE.UU., tanto en sus visitas a México como cuando hemos estado con ellos en EE.UU., ha sido constructivo, respetuoso y sin duda es un mensaje alentador. Pero al final de cuentas, el futuro de la relación va a determinarse no tanto por lo que se diga, si no por lo que se haga".

-En cuanto a la decisión de Trump de renegociar el Nafta, ¿es una posibilidad que México pueda dejar el pacto?, ¿qué espera de esa negociación?

"Esperamos que sea una negociación de ganar-ganar, que sea buena para ambas partes. También que preserve el Nafta como un acuerdo de libre comercio. Hemos dicho muchas veces: permaneceremos en el Nafta siempre y cuando sea bueno para México y si así conviene a los intereses mexicanos.

Nuestra intención es construir un mejor acuerdo. Creo que es la misma que tiene el gobierno de EE.UU. y sin duda hay una gran oportunidad de modernizar y de mejorar para las tres partes -hay que recordar que es un pacto trilateral, con Canadá- un acuerdo que es antiguo. Es uno de nuestros primeros acuerdos de libre comercio, que entró en vigor en 1994, y muchas cosas han cambiado en el mundo y en la región".

-¿Ha habido una coordinación al respecto entre su país y Canadá? ¿Se han sentido apoyados?

"Hay una comunicación estrechísima con Canadá. Existe, primero, una profunda amistad, una gran comunidad de propósitos y una relación de trabajo real, fluida, frecuente, y finalmente la convicción de que es mejor para las tres partes que el acuerdo siga siendo trilateral".

-Más allá del discurso solidario que han tenido muchos países con México, ¿esperan medidas concretas?

"Primero, México agradece de corazón las expresiones tan solidarias de América Latina. Tuve la oportunidad de conversar con la Presidenta (Michelle) Bachelet, que reiteraba el reconocimiento y gratitud al pueblo de México. Y quiero reiterar que el mejor apoyo que puede recibir en este momento México es seguir fortaleciendo nuestra integración económica y comercial con el resto del mundo. Ahí la Alianza del Pacífico juega un papel muy importante. Uno de nuestros objetivos ante la coyuntura actual es la diversificación de mercados. Así que, junto con estas expresiones de afecto, trabajar juntos para abrir nuevos mercados a las exportaciones e inversiones mexicanas hoy tiene un valor especialísimo".

-¿México está buscando nuevos mercados en Sudamérica?

"Por supuesto, pero ya tenemos un alto nivel de integración con la Alianza del Pacífico. Después del Nafta, nuestro siguiente acuerdo comercial fue con Chile. Pero en este momento no tenemos acuerdos comerciales con dos economías importantes en América del Sur, que son Brasil y Argentina, y estamos en un proceso formal de negociación comercial con ellos. Nos alienta mucho el diálogo entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur, y México quiere seguir profundizando su integración económica con América Latina".

-¿Qué está haciendo México para convencer a las empresas que producen en su territorio para que se queden pese a las amenazas de Trump?

"Seguimos siendo un país enormemente atractivo para las inversiones de todo el mundo, incluyendo las inversiones norteamericanas. Un país con reglas abiertas, que cree en el libre mercado, que respeta los derechos de las empresas y de los inversionistas, y que cree en el libre comercio.

Tenemos ventajas competitivas notables, una posición geográfica privilegiada, recursos humanos de alta calidad y muy competitivos. México es un gran país para atraer inversión y seguiremos siendo muy atractivos para quien confía en México".

''El mejor apoyo que puede recibir en este momento México es seguir fortaleciendo nuestra integración económica y comercial con el resto del mundo. Ahí la Alianza del Pacífico juega un papel muy importante".

''México tiene límites que son claros y que parten de nuestra conciencia como una nación soberana, con una profunda dignidad, y no estamos dispuestos a cruzarlos".

 



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